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¿Cómo regular el pH en Formulación Magistral?

La elaboración de fórmulas magistrales y otras preparaciones galénicas requieren, en la mayoría de los casos, un control y modificación del pH. Dependiendo de la forma farmacéutica en cuestión, lo regularemos de una forma u otra.

Cuando elaboramos una fórmula magistral en el laboratorio debemos tener en cuenta el tipo de preparado a la hora de regular su pH. ¿A qué nos referimos con esto?

No todas las preparaciones se ajustan de igual manera o con las mismas sustancias. Esto puede depender de varios factores como: la vía de aplicación, la necesidad de un rango concreto de pH o la posibilidad de formación de gases, por ejemplo.

Podría parecer innecesario un ajuste del pH en formas anhidras como comprimidos o cápsulas, pero nada más lejos de la realidad. Tras la ingesta, estos preparados van a pasar a forma líquida donde el pH puede ser primordial para conseguir una estabilidad y una absorción apropiadas. Además, de una liberación del principio activo correcta.

Por norma general, estas formas farmacéuticas vía oral se ajustarán con sistemas de tampón en polvo como: sodio fosfato mono y dibásico, bicarbonato sódico, ácido cítrico, etc.

En elaboraciones de jarabes, el ajuste de pH puede realizarse con ácido cítrico, sosa, bicarbonato, tampón fosfato, etc. Algunos de estos, como el bicarbonato, provocan la liberación de gas carbónico cuando se les añade algún ácido. Así, conseguimos un efecto efervescente que puede ser buscado en algunos casos o contraproducente en otros.

Por ejemplo, si añadiésemos bicarbonato y omeprazol a una solución, agitásemos y la dejáramos reposar en una botella cerrada, estallaría el tapón de dicha elaboración.

También habrás oído hablar del EDTA disódico.  En el jarabe de captopril baja el pH, al mismo tiempo que actúa como secuestrante iónico y conservante.

En las elaboraciones tópicas, las más habituales en el mundo de la formulación magistral, se ajusta principalmente con ácido láctico y trietanolamina, o derivados. Aunque bien es cierto, que en esta vía se pueden usar la mayoría de ácidos y bases del mercado.

Tenemos que recordar que algunos principios activos, como la urea o el ácido salicílico, ya provocan una variación importante del pH. En este caso, si ajustamos el pH podemos causar una desactivación de la actividad del principio activo.

Este punto es importante, ya que esto incide en el grado de ionización del principio activo, incrementando su solubilidad y penetración en la piel; o por el contrario, causando su precipitación e inactivando su efecto.

En definitiva,  controlar correctamente el pH de la elaboración y estudiar cuál es el más adecuado, es determinante para una adecuada elaboración galénica.

#SigamosFormulando

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